lunes, 2 de abril de 2012

Hermanitas de papel…a 30 años de Malvinas






Las tuve siempre conmigo. Guardatitas una sobre otra, con la hermandad que le escuché decir a los hombres, sólo logra la cárcel o una guerra. Una sobre otra. Como en las trincheras. Desde la aparición de los folios, cubiertas por una trasparencia tamaño A4 que a la manera de impermeable las envuelve y abraza, quizá para compensar el frio que sus autores sintieron en la perdida perla austral. Era tal la emoción y la sensación de exclusividad que sentía que jamás me detuve como hoy - en la conmemoración de los 30 años del desembarco - a hacer una lectura histórica y simbólica de las mismas. Ambas epístolas están fechadas el 27 de junio de 1982. Trece días después del alto al fuego. ¿Cómo saber en qué condiciones físicas y emocionales empuñaron las biromes? Tal vez heridos, ó milagrosamente salvos, con lagrimitas en los ojos de dos muchachos de 18 años que se hicieron hombres demasiado rápido. ¿Habrá el sorbo de alguna taza de chocolate caliente o mate cocido acompañado estas breves pero profundas catarsis manuscritas? Con muchas faltas de ortografía, pero rebosantes de coraje y entrega. “Me hubiera gustado dar la vida por las Islas Malvinas” reza una de las frases finales y detrás de esa firme sentencia, un gordito punto seguido que grafológicamente indica decisión, real convicción en lo que se postula.
Mentiría si dijese que recuerdo el momento en el que la señorita del grado nos avisó que le escribiéramos a los soldados. Y tampoco, lamentablemente, tengo presente el momento de la entrega de semejante tesoro de palabras. Nélida García es mencionada por ellos, pero no puedo saber si se trató de algún proyecto personal de la docente o mejor aun del acompañamiento de toda una institución educativa. Supongo que no es tan importante. La "movida", en términos de hoy, tuvo lugar y se proyecta en el futuro. Yo era, como bien señalan ellos, una niña. Las cartitas son dirigidas a la niña Silvia Marisa Carbajal, a la niña argentina, a la niña de una escuela paradójicamente situada a una cuadra del Olimpo, uno de los tantos centros de detención de la dictadura. Pero ese dato no se revelaría para mi en esos años de la primaria. Para mis hermanas y yo, el enorme edificio que bordeaba la escuela era sólo una mole misteriosa y oscura que nos quitaba la palabra dentro del auto de papá, paradógicamente también, un falcon, pero celeste. Era pasar, quedar detenidos por un semáforo y tener miedo sin saber que el miedo habitaba allí. Con los años y la llegada de la democracia corroboramos tristemente que aquellos sonidos que creíamos escuchar, aquellas voces atravesando ventanas rotas, aquel silencio, no era producto de la imaginación de tres escolares sino un escenario realmente macabro. Las asociaciones vendrían luego, cuando todo nos fue develado como sociedad. Datos como la implicancia de un color, el verde, como condicionante de la mala acción de un vehículo, era algo decididamente impensado en la mente de una criatura. En fin. Respeto mi desconocimiento en el amparo ni más ni menos que de la posibilidad concreta de saber o no saber. ¡Si no es la infancia el tiempo de la protección de la inocencia entonces ese tiempo no existe!.
Pensé mucho en la relevancia de sumar mi testimonio en ocasión de este particular aniversario. Se ha dicho mucho, demasiadas voces superpuestas, agradecida polifonía, y el riesgo permanente de los oportunismos. A diferencia de otros años, de otros tiempos, hoy podemos conocer sus hazañas, peripecias, y carencias; ver sus rostros con arrugas y pelo cano, escuchar en boca de criollos nombres ingleses de algunos montes donde se posicionaban y parapetaban. Aun con las tremendas dificultades de todo relato bélico, intentar comprender y comprenderlos: dónde estuvieron, qué hicieron, cómo se vestian, cómo y porqué en el medio de una lluvia de fuego, hay tiempo de pensar, rezar, llorar, ayudar, todas esas acciones juntas, unidas en contados segundos. Conocer la estrategia inglesa de herir y no matar para ocupar minímo a tres hombres en el intento del rescate de un compañero. En resumen, empezar a despejar, con palabras del himno, nuetro propio manto de neblima.
Raúl Orellano y Oscar Alberto Ponce, S/c 63 del Regimiento de Infantería de Comodoro Rivadavia - a quienes adivino no se porqué, quizá correntinos, merecen mi humilde homenaje. El de una mujer que hoy entiende un poquito más. Sólo un poquito... porque faltaría a la verdad si me considerara una entendida en el tema. Historiadores, políticos varios, desde diversas aristas están sumando nuevas páginas a un conflicto que en agosto próximo cumplirá 180 años. Los pormenores de la invasión es menester de entendidos. El único pirata que me produce ternura es Jack Sparrow de “Los Piratas del Caribe”. Mi testimonio busca ser cordial. En el etimológico sentido del término. Cordial. Porque sale de mi corazón. De un corazón que se estremece cuando en familia cantamos el bello himno a las Malvinas que Ale, mi hermana música intrerpreta sentidamente al piano trasportandonos al patio de la J. Alfredo Ferreira, en la calle Ramón L. Falcón al 1426 ya esas también frias mañanas de abril. O escuchar una particular versión de Horacio Fontova y Emilio del Guercio mientras TVR pasa un informe bien editado.
No tengo un hermano o primo al que le haya "tocado en suerte" combatir en Malvinas. Pero sí viví de cerca la experiencia del hijo del mejor amigo de mi padre, Horacio Alonso. Mi padre tenía una conexión telepática con “su hermano de la vida”, presentía sus visitas. Volvía tarde de ejercer como médico en la poblada Laferrere y al abrir la puerta del garaje apuraba la pregunta: “Rosita, no me digas nada...está Horacio? Y no se equivocaba. La ley de vida, hijos que entierran a sus padres, se cumplió tempranamente para la familia Alonso. Creo que a los 45 años, le falló el corazón. Lo supe en la calle, iba de la mano de mamá y su cuñado, otro gran amigo, nos dio la tristísima e impactante confirmación. Vaya a saber si hubiera resistido la noticia de un hijo que es llamado a la guerra. Ernestito volvió. Por suerte y gracias a Dios, Ernestito volvió. Mi padre, Fabián Carbajal, revisó en el consultorio de casa los pies de ese muchacho. Estuvo a punto de perderlos por congelamiento, fue lo que papá pudo decirnos. No mucho más. Sus ojos color del tiempo volvieron humedecidos al comedor tras conocer aquel testimonio. Tan cercano, de algo tan lejano. Por lo que veo de sus apariciones mediáticas hoy es Ernesto, un hombre bien plantado. Si, bien plantado, en esos pies que casi pierde por el frio de una isla del Atlántico Sur. No tenemos trato porque vive en La Plata pero nos enorgullece verlo en acción, nos avisamos telefónicamente cuando lo enganchamos hablando en su condición de ex combatiente, sentado – más allá de toda consideración ideológica – como panelista en muchos programas, el último de ellos en 678, naturalmente agradecido con una gestión de gobierno que al menos los está visibilizando.
Todo cuanto se haga para poner un freno a otra lista - pocas veces recordada - la de los que se han quitado la vida post guerra, a los más de mil suicidios ocasionados seguramente por motivaciones varias, traumas, olvido, dificultad de inclusión laboral, depresión, ect, ya merece buena consideración.
Hoy estimo mi insignificante coraje, en comparación al de todos ellos. Las cartas ya no son exclusivas aunque me sigan haciendo sentir especial. Volveran al folio y a hermanarse en mi caja de recuerdos. Pero decido escanearlas y compartirlas con el ciberespacio porque estamos en tiempos de apertura. Verdad, Memoria y Justicia. Que un cofre se abra para mostrar un tesoro no quita quantía al tesoro. Espero que otros ojos, más ojos, aumenten su valor.
Sólo un experimentadísimo diseñador gráfico podría detectar que la fuente tipográfica expresamente seleccionada para redactar estas líneas es “Britannic Bold”( al menos en la versión word del archivo). Es mi modo de manifestar mi rechazo cabal a toda reacción violenta; por ejemplo la de hoy hacia la Embajada de Gran Bretania. Es como si alguien me pidiera que deje de escuchar a Queen o de amar la actuación de Emma Thompson en Sensatez y Sentiemiento y miles de cosas por el estilo. J. L. Borges dijo una vez: no nos comamos a los caníbales. Vida, siempre vida. Paz, siempre paz. Reivindicaciones desde la cordura. Relaciones cordiales entre los pueblos que habitan la tierra. Cordiales, del corazón.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Perlitas del pasado...

No es fácil hacerce un viajecito al pasado.Tiene sus costos emocionales. Son las circunstancias de orden práctico las que - mayoritariamente - funcionan como inevitables disparadores. En el afán de ordenar, limpiar y despejar espacios físicos nos autoinvitamos a revisar otros tiempos, otras prácticas y aunque queramos desandar el camino ya es algo tarde.
Por circunstancias de fuerza mayor ( nunca mejor dicho...hilos de poder tejieron la decisión)me encuentro en casa más tiempo del que hubiera imaginado jamás . Tengo entendido que los años sabáticos son autogenerados por el beneficiario. Se trata de una decisión, una idea meditada. Lo que yo estoy transitando literalmente no tiene nombre. Y yo... no tengo ganas de bautizarlo. Lo trascurro como puedo. Beneficios colaterales: algunos de los pendientes que solían encolumnarse en el espacio "Notas" de las tantas agendas que me acompañaron por años comenzaron a poder tildarse. Hacer un inventario de libros, acomodarlos en una única y criteriosa biblioteca ;sacar de los placares las polvorosas cajas de apuntes de facultad; ordenar los albumes de fotos. Sólo algunas de los menesteres que le están dando algún sentido al sinsentido.
Así fue como di con la caja contenedora de "cassettes no musicales". Aparecieron las entrevistas que hice para la preparación de la tesis final...denominada tesina para la carrera de Comunicación Social de la UBA. Un Pepe Eliashev contándonos a Andrea
(gratuitamente va mi consejo para los que están por encarar el desafío y desean evitar el pedido de extensión de prórroga: trabajar de a dos literalmente duplica las chances de llegar al coloquio)y a mi su historia como periodista y cómo lidió a lo largo de los años de carrera con el secreto profesional. Al ladito de estas cintas, también vio la luz mi primera entrevista en calidad de estudiante a un famoso...tal el desafío que nos propuso la ayudante del Taller de Periodismo...cátedra Amato si mal no recuerdo. 90 minutos de Mourice Jouvet, actor francés, papá de la recordada Mónica Jouvet, mujer de Pablo Alarcón- y esposo de Nelly Beltrán, entre otras cosas abuela de los por entonces teens de la Banda del Golden Rocket. El própósito inicial era tirar todo, sacar de adelante aquello que desde la veta productivo - utilitaria "ya no ha lugar". Lo que sobra en casa es espacio. Entonces cómo y/o por qué arrojar al tacho esa primera vez, esa inaugural experiencia como reportera en la que finalmente lograba darle forma concreta a una vocación no del todo firme y en una facultad de corte meramente teórico que relegaba las práctica para contadas ocasiones (había que cursar en TEA si una buscaba formarse como periodista). Mientras la bic giraba por el agujerito de la cinta ( lógicamente se me engancharon en promedio 4 de 5 tapes) me enterneció recordar la bonomía del Sr. Jouvet al recibir a una nerviosa muchacha que deglutió su biografía en tiempo record ( sobra recordar que no se googleba nada, épocas de mancharse los dedos con viejas revistas) engrosando el sumario de preguntas en algún colectivo tomado por primera y única vez (creo que vivía por Parque Chas!!) y rezando para que el grabador y/o las pilas no le fallen...insisto otros tiempos! Y todavía estoy en mis 30 ehhh.
Pero la "perlita" de este regreso al pasado fue el hallazgo de los teóricos de Historia del Arte, dictados por el atinado profesor Casullo. Escuchar su voz de cigarrillo en una alocusión por demás pausada, de difícil seguimiento por mi parte y doy por hecho para los jóvenzuelos nacidos - no sólo criados - en una cultura zappinera y videoclippera. Controlé mi impaciencia y me permité regresar al clima de esas aulas y tomar cabal conciencia de esa frase que he escuchado cientos de veces y que si bien me enoja, día a día toma más fuerza: hay cosas, esfuerzos, que se hacen a una determinada edad. Caminos que se toman por una única vez. Me gustaría ser mariposa ( odio las moscas y amo el color) y chusmear cómo se estará desarrollando un teórico por estos días en la facu. He regresado a los pasillos y las aulas no hace tanto... allá por el 2006 para sumar a mi formación académica el Profesorado de Comunicación ( primera camada de graduados que accedió a esta posibilidad y la paciencia de cursar 8 materias para poder ejercer como docente ya que mi orientación es en Periodismo). La de Casullo fue una de las materias que recuerdo cursar tranquila, sin el fantasma de la evaluación, de los parciales, de los finales. Sería optativa seguramente. Cursarla sabiendo que la temática engrosaría mi capital cultural cimentado en casa de la mano de mis padres: Dios Baco, Antígonas, Subjetividad, el cuestionamiento a lo clásico. Estoy como tantos atravesada por el acelere de estos tiempos y tomé la decisión - ahora que se puede - de pasar al cd muchos de estos minutos de grabación. A pesar de la ansiedad y el embole de acomodar un cassete enganchado, di con un punto de esa clase en el que Casullo menciona un ilegible apellido inglés para decir lo siguiente: "XXXXX es un autor que sostiene que el cuento de terror está fundado en un "casi"...porque lo que nos da miedo es esa duda...esa sombra que aparece y no podemos diferenciar si pertence un atacante o es una rama que tomó otra forma en nuestro árbol de siempre...ese casi es el que le da sentido". Qué maravilla! Qué concepto! Estaba ahí, de nuevo, en esa aula, con veinte años, el chirrido de los bancos de caño, los murmullos, la interrupción del militante de Quebracho, el golpeteo de la tiza en el pizarrón. Todo eso no fue "Un casi" en mi vida. Fue un todo. Fue una parte. ¡Importante si valoro mi presente de empleada de gobierno? No se. Dónde quedó la niña preguntona, cuyos padres pensaron que podía transformar su curiosidad en vocación? No se. Me preparaba para desechar, para sentir la breve euforia de la tarea cumplida pero la bolsita de residuos que anticipada y neuroticamente acomodé a mi lado quedó vacía. Por ahora.

lunes, 16 de agosto de 2010

I am not the great pretender

El Club de la Risa – escuela de psicoterapia creada en Bombay por el Dr. Madam Kataria - sostiene como teoría que si uno mueve el risorio de Santorini y algunos músculos más de la cara para generar una sonrisa o risa, se activa la dinámica de nuestro cuerpo y el cerebro no distingue la naturaleza de la motivación del movimiento. Parece que de todos modos generamos endorfinas, como que el hipotálamo no detecta si te reíste porque algo te causó genuinamente felicidad, gozo, o placer o porque forzaste la mueca. No descarto que frente a la desolación que viven muchas personas en India, niños sobre todo en estado de más absoluta marginalidad, debe ser la única alternativa posible. Crear de la nada algo que no existe. Algo así tan extraordinario como los árabes y sus playas artificiales en Dubái. Es una ruptura con el orden natural. Olas de mentira. ¿Sensaciones de verdad? ¿Quién sabe? Por mi parte lo he intentado un par de veces y no me funcionó, que se yo, volviendo de comprar unas facturas en un frío y gris sábado de agosto, en ese instante en el que se comienza a experimentar penitas en el alma y nuestra fonola mental recupera no se sabe de qué vericueto neuronal el primer verso de la zamba “Flor Azul” y una se encuentra cantando bajito “qué sola me voy quedando mi viejo tunal” y en ese minuto, cuando el ejercicio facial va rozando el ridículo y felizmente una recuerda que tiene una imagen que mantener, al menos en el barrio que la vio nacer, la pavada cesa porque sobreviene una única y absoluta verdad: no se puede simular nada en esta vida. I am not the great pretender. No nací para eso. Las endorfinas recorren mi cuerpo cuando la estoy pasando bien y se meten en boxes cuando no. Simple as that! No hay gestáltica facial que colabore con el bienestar si el bienestar se ha tomado vacaciones hace rato. Una segunda gran verdad se acomoda a la primera, no se puede simular nada y no es que te estás quedando sola. Sos sola. Viniste sola y debes honrar tu existir y manejar los misterios de la vida.
Una carcajada puede ser el inicio de toda una metafísica - Leopoldo Marechal

sábado, 5 de junio de 2010

Rescue Remedy

Cuando armo y desarmo mis carteras a diario, bolsos para ser más justa, suelo decirme que ya no tengo remedio, que soy una exagerada total al andar cargando tanto peso sobre mis resentidos hombros. Que lógicamente no habrá antiinflamatorio o miorelajante que obre el milagro de aflojar unas cervicales agredidas por semejante ritual al que le siguen horas de tensión en escritorios que desconocen de confort anatómico. Criticada por parte de la familia, asesorada por hermanas para intentar economizar el número de objetos que viajarán conmigo hasta el centro porteño y unas cuantas llegadas tarde al trabajo no fueron exitosas para que la costumbre quede atrás. ¡¡Si al menos la cambiara semana por medio!! Pero no puedo…aunque corro riesgos…aunque me cansa acomodar llaves y pañuelos y neceseres varios…no puedo evitarlo. Me aburre un uso monótono de las cosas y fundamentalmente me tranquiliza saber que todos esos enseres están conmigo “just in case” Los que están a años luz de comprender lo que puede sentir un ser temeroso, con un pasado cuasi fóbico, verán en esto sólo exageración. Los que saben de lo que hablo, leerán “Mujer precavida… vale por dos”.
A minutos del comienzo de Robin Hood, la novedosa versión protagonizada por Russell Crowe, tan gladiador como en Gladiador, en ese tiempito en que una se saca el saco y se pone el pone, mientras se aquieta la acelerada respiración activada en la espera hasta dar con el ticket… sucede lo que predispondría mal a cualquiera y que sólo la magia del cine…únicamente la magia del cine consigue disipar.
Un adolescente que adolecía, entre otras cosas, de equilibrio fue el causante de una chaplinezca escena a minutos del comienzo de la peli que fui a ver con una amiga en el Abasto Shopping aprovechando un par de entradas obsequiadas. A caballo regalado no se le miran los dientes… dice el dicho. Pero por algún extraño mecanismo, parece que una no puede simplemente gozar de las cosas que le llueven de arriba…por ser buena gente.por hacer las cosas bien…y entonces…literalmente algo llueve de arriba…no precisamenente en calidad de bendición:
Unos amarillos y polvorientos nachos cayeron sobre mí, sobre todo lo mío…mi cartera…mi saco…y segundos más tarde…la salsa acompañante…una rojiza mayonesa caliente derivó magistralmente sobre el dorso de mi mano…ganando temperatura a medida que avanzaba mi enojo con la humanidad toda. Miré para arriba…a mi cielo imaginario…y en el idioma de la impotencia mi parlamento fue: ¿Quién fue el idiota que importó esta americana costumbre de morfar en las salas de cine? A dónde quedó el chocolatinero? ¿Qué es eso de entrar con dos interminables vasotes de coca rebajada con hielo de dudosa procedencia? ¿No pueden estar dos horas “alimentándose” de séptimo arte? En general, nunca son bien recibidas estas frases, se las asocia con….como se llama…la locura…y todos intentamos huir de ella. Paradójicamente esta sociedad condena los análisis en caliente…la filosofía de pasillo…100 % Carbajalezca me permito admitir… pero no condena los hechos que ocasionan tales reacciones. Somos un pueblo manso…con una mansedumbre boba, peligrosa, egoísta, interesada. Regreso a la toma…la oscuridad reinante, que se agradece para entrar en clima, agregaba confusión. Sencillamente no sabía por dónde empezar a reparar ese desastre y las disculpas del pibe, enojado con su noviecita histérica que se ganó un “¡¡Te dije que no compráramos esto!!” no sirvieron de nada. Permanecí parada unos cuentos segundos hasta que la quemazón de mi mano, con cambio de color, se hacía más evidente (Cabe aclarar que todo alimento…especialmente líquido y semilíquido calentado en horno de microondas llega a su máxima potencia un tiempo después) y sólo un chorro de agua fría enfriaría la cosa. Fue en ese preciso instante en que mi mente recordó que la ocasión para usar alguna de las “cosas de más de mi cartera” había llegado. Rescaté como puede de mi manchada cartera el botiquín salvador con una adermicina crema insólitamente preparada para calmar la quemadura y evitar la ampolla. Al regresar del baño…las palpitaciones seguían…la impotencia seguía…pero el sorbo de agua…de esa botella que también suma mucho peso hizo su aporte para bajar los decibeles…y al rato…recurrí al placebo de las flores de bach…frasquito de vidrio que de igual forma hace ganar kilos a mi cartera. Así…poquito a poco fue entrando en sosiego….lista para sumergirme en la Inglaterra del siglo XIII deseando que un flechazo del héroe de los pobres atravesara mi corazón románticamente y lista para confirmar que “mujer precavida…vale por dos” The End.

viernes, 4 de junio de 2010

Soy una hormiga

Hormigas trabajando...Hay un cartel que dice..."Se ruega hacer silencio y no molestar"...rezaba una canción de Carlitos Balá...si mal no recuerdo. Así me siento hace muchos meses...como una hormiga que trabaja y trabaja incansablemente con la salvedad de que lo hace en medio del ruido y el caos. Esta entrada muy mal escrita persigue únicamente el objetivo de hacer una aparición que pise la precedente con fecha 3 de marzo...en ocasión de reseñar el terremoto de Chile. Al menos en los medios nacionales ya no se habla del tema porque las cosas son así...porque vivimos un tiempo sin tiempo...porque es humanamente imposible cumplir con todo. Pero mi paranoia tecnológica ganó la partida y no podía quedarme tranquila sabiendo que no hago nada por mi blog desde hace tanto tiempo.
Quiero tiempo pero tiempo no apurado...rezaba otra canción de mi infancia...de María Elena Walsh...

miércoles, 3 de marzo de 2010

Al tiro pa' los cerros...grietas en el alma



Hace poco más de un mes, Chile le brindaba al pueblo de Haití toda la preparación de su cuerpo de bomberos y rescatistas, toda la asistencia ganada en numerosas experiencias sísmicas sin intuir que días después un terremoto 50 veces mayor impactaría en el centro – sur del país la madrugada del 27 de febrero interrumpiendo el sueño y los sueños de miles de compatriotas.
A las 3.34 el megasismo de 8.8 grados en la escala de richter y el tsumani posterior detuvieron todo lo previsto, ubicando a Chile, por más tiempo del esperado - en el mismo año de la celebración de su bicentenario - en un forzado escenario refundacional. El nivel de destrucción es tan grande que sólo queda recomenzar. Ocurrió en el momento menos oportuno del mundo – si es que los desastres tienen oportunidad alguna: a horas de la penúltima jornada del Festival de Viña del Mar en la Quinta Vergara, a pocos días del inicio del año escolar (previsto para el 8 de marzo), próximo a la llegada del Rey de España, Juan Carlos de Borbón, para el Congreso de la Lengua Española en Valparaíso y frente a la expectativa nacional y mundial del traspaso presidencial del 11 de marzo. En segundos miles de proyectos quedaron en la oscuridad.
Reconforta saber que la muestra de unidad de la clase política fue anterior a esta tragedia natural. No los ha unido el espanto. Michelle Bachelet y Sebastián Piñera venían dialogando en un trasferencia de mando coherente, como de esas que los argentinos miramos con envidia, en un clima de genuino trabajo en equipo, sencillez y sentido común que por estos días también demuestra el Uruguay de Pepe Mujica.
Desde todos los sentidos posibles el sismo ha abierto grietas. Bachelet está a días de concluir un mandato impecable con el 83% de popularidad y Piñera pronto a dar inicio a cada punto de su plataforma. Pero el choque de placas alteró el contexto político borrando todo banderismo…ni derechas ni centroizquierdas. Se impone neutral cordura. La magnitud del desastre condujo a la más inesperada decisión político – constitucional: en plena democracia, militarizar las ciudades más afectadas, decretar el estado de excepción, imponer el toque de queda, sacar a la calle camiones hidrantes para disuadir a los saqueadores. Desde mi cosmovisión significaría sumar al desconcierto el triste recuerdo de tiempos de dictadura y represión. Pero Chile tiene un vínculo marcadamente singular con sus militares. Han aplaudido la intervención porque el reclamo de orden - condición sine qua non para comprender y modificar todas las situaciones humanas - no se asocia necesariamente con el descuido de los derechos humanos.
A los que habitamos geografías más amables, menos imprevisibles, nos cuesta imaginar la persistencia. Chile deberá demostrar que es 50 veces más fuerte. Siento que su bandera resume simbólicamente el camino a tomar: blanco, emprender la recuperación en un clima de paz; rojo, poner toda la pasión honrando la sangre derramada y azul, confiar en su buena estrella.
Poco importa que referencie desde mi ombligo de turista que del 16 al 26 de enero estuve por primera vez junto a mi hermana – en un viaje especial para celebrar la vida, la recuperación y para honrar el deseo de mi padre que se quedó con las ganas de conocer tierras trasandinas - 3 días en Santiago, 9 días en Viña del Mar y de pasada por Valparaíso y que muchos de los sitios afectados seriamente en sus estructuras quedarán por siempre intactos en mis fotografías. El moderno aeropuerto de Santiago, su pasarela, la Iglesia de la Providencia en Santiago, el apenas estrenado restauran “Tierra del Fuego” frente al Hotel San Martín en Viña, las calles y casitas de Valparaíso. Podría haber estado ahí porque rara vez veraneo en enero pero no me asalta una preocupación retrospectiva de mi propia salvación. Me asalta una profunda pena. Regresé de mi estadía con pegadizos solgans en mi cabeza: "Chile es un país"..."En Chile te sentís genuinamente un ciudadano"..."Los chilenos son serios, moderados"..."En las calles no hay un papel y los jardines y plazas son increibles". Pero el cinturón de fuego del Pacífico se ajustó demasiado, dejando sin aire y en absoluta perplejidad a millones de almas...las moradoras de rascacielos y las de casitas de adobe...urbanas y costeras…sin distinción.
No es novedad que para muchos, por razones histórico entre otras, Chile se escribe con "C" de controversia. Rara vez se habla u oye hablar de ellos sin mencionar que los logros, el avance procurado en los últimos 10 años se asienta en una profunda brecha económica. Hoy día (como dicen ellos!), con las lecciones pendientes como tantos países de Latinoamérica, escribo Chile con "C" de compasión.
Mientras escribo estas líneas… Una réplica de 6,2 grados en la escala de Richter causa pánico en la ciudad chilena de Concepción.


“Así, cada mañana de mi vida, traigo del sueño otro sueño” (Pablo Neruda)



* * *Chile se ubica a lo largo de una zona de alta sismicidad conocida como el «Cinturón de fuego del Pacífico». Esto es producto del choque tectónico entre la placa Sudamericana y la placa de Nazca y la subducción de esta última bajo la placa continental. El movimiento y la fricción entre estas dos placas tectónicas convierte a Chile en una zona con frecuentes terremotos y alto volcanismo.

domingo, 10 de enero de 2010

Crucificada en la agonía de tu adiós…


A comienzos del nuevo siglo, 2001 quizá…mi padre regresó a casa con un cd de Sandro que la estación de servicio donde cargaba el Duna regaló a sus clientes en ocasión del día de la madre…”Sandro le canta a las madres” creo que se titulaba…o “Para Mamá”. Era chica y estaba en otra…pero aun así no me perdono la falta de curiosidad de ese día. Sorpresa y tentación de apertura es el imperioso circuito que vivenciamos frente a un obsequio. Sin embargo, jamás lo saqué o sacamos de su estuche con mis hermanas para escucharlo…era una pertenencia “gronchita” a la que le dimos pronta salida (la suegra de mi hermana menor fue la afortunada “nena” que adoptó el original o copia) aliviados porque un material del estilo no desentonara con el resto de la discografía de esta familia de músicos y amantes de la música. La natural receptora debió haber sido mi madre…pero Rosa (tan maravillosa como flor hermosa...hasta tema tiene!!) tuvo una juventud nada porteña por decirlo de algún modo. Si bien llegó de Italia a los 12, nada escapaba al trabajo y al estudio y no conoció bailes ni clubes de barrio…ni discos…ni Radiolandias…pero la vida de mi madre…es otro cantar…
Estoy en mis treintas y desde ya…no soy una de sus nenas. Como artistas de los 60 y 70…sí he seguido en sábados lluviosos mucha pelis de Palito Ortega…y me gusta el género melódico…las baladas…. Sandro…sin razón aparente… no formó parte de mi capital cultural hasta este lunes 4 de enero en que lloré profundamente su partida. Conmovida como muchos por su lucha…venian a mi memoria alguna de las anécdotas que en todos estos días post transplante en algunos cronistas nos ofrecían…Sandro le borró al médico la foto que le sacó con su celular porque no salió bien peinado y porque no quiere que inmortalicen un cuerpo que ya no le responde…Sandro…se comunica escribiendo…y en sus notas pide perdón al equipo médico mendocino por no estar dando lo mejor de sí…Sandro conserva el humor…todo esto fue llegando a mi corazón…toda su grandeza…y después…después que se corrió el telón de las penurias…de la enfermedad…del deterioro…después que recordé que somos seres almicos…le abrí el telón al artista…al hombre… y me enamoré para siempre. Como en un acelerado viaje para atrás…mi mente y mis oidos acumularon esta semana la vida de un ser excepcional, un showman, un interprete visceral e intenso, un autor que conoció a la mujer como nadie, un caballero. Eterno galán que no pudo inaugurar la paternidad pero que fue un papito para todas.
Youtube fue y está siendo la plataforma de ese viaje…donde puedo verlo jóven…más viril que nunca…más gitano que nunca…con ese hoyuelo en la mejilla…la mirada de fuego custodiada por negras y tupidas pestañas…la sonrisa pícara…la boca nacida para besar.
Mi tema favorito es “Cómo te diré” y en realidad lo conocí gracias a la magistral versión de Alfredo Casero - quien el viernes 8 de enero pudo demostrar su inmenso amor por Roberto Sánchez en “The Casero Experimendo, columna que tiene en La Razón respondiendo conmovedoramente un “¿Qué será de nosotros?” - cuando Ale, otra de mis hermanas me regalara para un cumple “Casaerius”, delirante cd que parodia y homenajea esa época de pantalones pata de elefante…poleras…camisas con bolado...y amores desgarrantes… polo opuesto de estos encuentros edulcorados. (ver rutas).

“Cómo te diré que aquel amor que había lo perdí…ay cómo te diré…que ya no quiero más saber de ti…que ya…que ya no quiero más saber de ti” es la estrofa final de la canción…
Sandro llegó a mi vida el día de su partida…y esta paradoja me genera cierta culpa…me enoja…me lleva a preguntarme porqué demoré mi amor hacia él hasta la instancia de lo irremediable…
Si pudiera compensaría mi falta cantandole: “Cómo te diré que aquel amor que no había lo gané…ayyy cómo te diré….que hoy quiero más saber de ti… Sandro,,,,que ahora quiero más saber de ti”


http://www.youtube.com/watch?v=JrXROpqnZsI (Alfredo Casero)
http://www.youtube.com/watch?v=3Z9wSRJ9WIY (Sandro)
Recomiendo conocer el tema que le compuso especialmente Hugo Marcel: “Ese pibe de Alsina”

jueves, 3 de diciembre de 2009

Rp. / La paciente presenta un severo cuadro de nostalgia. Mucho amor y lindos recuerdos 1000 MG En desayuno / almuerzo / cena

Es el segundo “3 de diciembre” que el devenir de la vida me impide saludarlo, felicitarlo o elegir junto a mi madre y hermanas algún presente alusivo. Se impone el homenaje con el esperanzado deseo de que - desde mi naciente fe, la misma a la que le permití ver la luz para soportar su ausencia y otros tantos golpes - algún rastro de su ser pueda estar sabiendo cuánto lo extraño y cuán orgullosa me crié como hija del Dr. Fabián Carbajal. “¿Tu papá atiende en el Salaberry?” era la frase de la maestra que interrumpía mis sumas y restas frente al pizarrón de mi escuela primaria. Dejaba por unos minutos su rol docente para darle cabida a su condición de mujer inquieta por resolver alguna nana. Hoy,una plaza con calesita y un centro de salud barrial ocupan el predio del hospital donde ejerció junto a mi madre, obstétrica, por 10 años como residente, sin cobrar un peso. Un nuevo hospital con “S”, el Santojanni, dio continuidad a su carrera como médico municipal. Un desayuno apurado, levantar el pesado portón, sacar el auto y dirigirse, guardapolvo en mano (lavado y planchado por Rosita con eterno cuidado) raudo para dedicar la mañana atendiendo en consultorios externos u operando (desafío que a pesar de sus dolores de columna encaraba como un soldado. “Cuando entro a quirófano…es increíble…pero no me duele nada” comentaba sorprendido). Reconocer al mediodía, si daba que podíamos compartir almuerzo, su inconfundible llegada por ese particular “olorcito a hospital” que por qué no decirlo, fue motivo de unas cuantas rabietas. La exigencia de pulcritud de mamá, un baño diario que dejara atrás las señales de hospital, no era compatible con el cansancio con el que este hombre llegaba a casa.
No me alcanzarían los días para referenciar a mi padre…para explicar que se que lo defraudé y me defraudé en parte al bajarme de Medicina, a pesar de haber cursado mi bachillerato bilógico convencida de seguir su camino. Hoy que se celebra el Día del Médico, homenaje consagrado en 1933, al cumplirse el centenario del nacimiento del doctor Carlos Finlay (del 3 de diciembre de 1833), descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla le rindo tributo como facultativo de la medicina, por su cumplimiento absoluto del juramento hipocrático que, bien vale recordar, reza: “Juro solemnemente, por lo que para mí sea más sagrado, ser leal al ejercicio de la medicina, justo y generoso. Viviré y practicaré mi arte con austeridad y honestidad. Donde quiera que entre, será para bien de los enfermos, hasta el máximo de mis conocimientos, y me mantendré alejado de todo lo que sea error, corrupción y vicio. Ejerceré mi profesión solamente para curar a los pacientes y no les daré medicamento alguno ni ejecutaré ninguna operación para un fin criminal aunque me soliciten. Vea lo que vea y oiga lo que oiga de las vidas de los hombres, que no deba ser dicho, lo guardaré como inviolable secreto" y más aun le rindo tributo por su calidad humana, por su infinita curiosidad, por su estado de permanente capacitación, no sólo en el terreno de la medicina. Los avances a nivel tecnológico y científico de los que fue testigo en sus más de 40 años en ejercicio de la profesión jamás lograron alterar la relación médico – paciente. Galeno de hospital, de consultorio, clínico solícito para sus vecinos de todas edades que lo soprendían en shorsito a punto de disfrutar un asado...con mayor o menor tiempo, su entrega fue idéntica. Me llenaban y llenan de orgullo los testimonios de sus tantas pacientes hablando maravillas de su atención como ginecólogo (certeza diagnóstica, éxito en los tratamientos de fertilidad con el premio de unos cuántos tocayitos, etc) pero más aun de su calidez como persona, acompañando desde el respeto, a mujeres de distintas edades y estratos sociales que enfrentabas duras pruebas con su salud. Un médico de los de antes…que instaló su consultorio principal en Gregorio de Laferrere…que en los años pioneros usaba su jeep para poder sortear los caminos barrosos de ese populosa localidad de La Matanza,y llegar al alumbramiento de quién sabe una futura paciente; cobrando su atención al mejor estilo del Dr. Baker de la Familia Ingalls. Módicos ingresos, abundantes experiencias. Intercambiaba sabiduría: su receta médica por una de cocina, y en esa charla, que aflojaba tensiones, era Fabián, no el Doctor quien apuntaba en detalle los ingredientes de algún plato... paraguayo, boliviano, italiano, etc., para enriquecer su cosmopolita idiosincrasia y agendarla en la enciclopedia, esa que viajaba con él a cuestas, que iluminaba sus ojos color del tiempo… un nuevo conocimiento… un nuevo brillo…como niño con juguete nuevo.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Ligadura de manos...

Es muy lindo que la gente se quiera…qué duda cabe!!…es muy lindo que la gente demuestre su amor…claro está…dentro de los parámetros socialmente aceptados (digo aceptados porque disculpen la grosería…no me van las “pajerparejas”, bautizadas así por su pegajoso nivel de exhibicionismo): una mirada, una caricia, un beso, están más que bien y nos recuerdan esperanzadamente - y mi redundancia es adrede - la humanidad de la humanidad. Una vez más, apelo al consabido sentido de la oportunidad, sentido de la ubicuidad para formular el presente mensaje a las parejas que habitan el suelo argentino y - google hearth mediante - mensaje para las parejas que transitan suelo porteño....digamos…Florida y Sarmiento y todas y cada una de las céntricas coordenadas de nuestra adorada Baires: ¿les cuesta mucho…desunir por unas pocas décimas de segundo vuestras manitas para que un ser individual pueda sencillamente abrirse paso en estas callecitas de Buenos Aires que tienen ese no se qué viste? Miren que si se sueltan no pasa nada ehhhh…si se querían… se van a seguir queriendo…es más…podría apostar que se van a adorar aun más porque en ese microsegundo de distancia corporal puede reforzar vuestro amor…no es tiempo suficiente como para que le den cabida a nada nuevo. Así que tranquilas parejitas de tortolitos…dejen de lado su provocación amorosa…y no extiendan a todo terreno eso de “que el hombre no separe lo que Dios ha unido”…era simbólico muchachos!!

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cada cual atiende su juego...

Como parte de mi tarea profesional, me he habituado a la consulta diaria de cartas de lectores en diversos medios gráficos. A los fines de localizar tópicos de interés para un relevamiento de medios en el ámbito gubernamental donde me desempeño, descubrí mucho más que la mera queja por un árbol caído en el barrio de Palermo y la naif pretensión de que el funcionario de turno corrija la falta con la premura deseada.
Tradicional espacio de opinión, en algunos casos de genuina catarsis, es una costumbre a la que le he tomado el gustito por motivos varios. Con algunas de ellas me conmuevo (el eterno agradecimiento a ese camionero atento cuya maniobra salvó de una muerte segura en ruta a toda una familia, el reconocimiento a la labor de un médico y el absurdo refuerzo discursivo de su gesto humano.No debería existir otro modo de ser médico que el poseer intrínsicamente valores de buena gente; pero... por alguna razón la gente necesita marcar la diferencia) Otros mensajes me despiertan una matinal carcajada que compensa la lectura de los absurdos reclamos de algunos lectores: es tal su grado de ingenuidad que sospecho que creen que viven en el país de las maravillas…y al menos yo...la única Alicia que conozco es la platinada cuñada de nuestra reina Cristina. ¡¡Me dan ternura!!
Así, merced a este diario ejercicio… di con la carta de Liliana Viali que paso a compartir con ustedes:

¡Despertemos!"
Señor Director:
"¿No seremos nosotros? El 28/9 concurrí temprano al Hospital Alemán. Había poca gente y mientras esperaba, miraba a las personas. Observé que una señora mayor, al sentarse, la mitad de su abrigo fue a parar sobre otra persona; ni siquiera se disculpó. Pero tampoco solicitó disculpa la persona afectada.
"Otra llevaba una paciente en una silla de ruedas y al doblar en un pasillo una de las ruedas de la silla pasó sobre el zapato de un señor. No hubo pedidos de disculpas. Tampoco el señor solicitó disculpas.
"El domingo en un local de la calle Florida un joven pasó a mi lado, pero su hombro fue a dar en mi cuerpo, bah... un empujón..., fue su madre quien se disculpó.
¿No será que nosotros estamos anestesiados y todo da lo mismo?
"Si es así, cuando termina el efecto de la anestesia, se vuelve al estado natural. ¡Despertemos!"
Liliana Viali
liliana_viali@hotmail.com

Me pareció un buen modo de regresar a mi abandonado blog…hacerlo al menos desde la identificación. Comparto el diagnóstico de esta lectora. Sin duda, ¡¡ESTAMOS ANESTESIADOS!!
Desde este clásico espacio de La Nación, Lili gritó tipográficamente un ¡Despertemos! Yo me sumo desde mi menos glamoroso blog para sugerir lo mismo…¡¡DESPERTEMOS!! Lo que más me tranquilizó al leer sus líneas es que le inquietan las mismas cosas. Este adormecimiento de civilidad no sólo se ha incrementado virulentamente sino que caló hondo también en viejas generaciones. Ser un ente no es sólo patrimonio de los más jóvenes. Hace unos días, en mi andar por una vereda de Floresta /Mataderos, daba por hecho que una señora frenaría la barrida con sólo advertir mi proximidad a su puerta…pero ¡¡¡no!!!…frenética e impávidamente continuó levantando polvareda y como pude, con la poco sonoridad que le quedó a mi garganta casi asfixiada, logré advertirle “Señora... Tengo lentes de contacto…me deja pasar un momento”. Se escuchó un aletargado “Ah mnmmm”. Ni fu ni fa…le dio absolutamente lo mismo. Anécdotas del estilo tengo miles…estar por ocupar una mesa…y como quien no quiere la cosa…quedarme mirando como un grupete masculino me la arrebata sin mosquear. Siento que al menos los porteños hemos sido muy obedientes. Poco memoriosos para cosas importantes, nos hemos aprendido al dedillo aquel jueguito de la infancia… ¿Cómo era? Antón, Antón, Antón pirulero, cada cual, cada cual, atiende su juego, y el que no, y el que no, una prenda tendrá. Y sí…los que por algunos momentos dejamos de tocar nuestro propio instrumento, para al menos arrimar el oído a la música que tocan otros, sentimos que desentonamos en nuestra pretensión de mayor “conexión humana”. Salir de la propia burbuja no implica “perderse”, por el contrario, es estar “en armonía” con el otro, con el mundo, dialogando la vida, no monologándola. Si en el juego de la vida, me tocó en suerte ejecutar el violín, puedo detenerme unos instantes a ver que le pasa al saxofonista, para luego volver a entonar mi melodía. Pero claro, un cuerpo anestesiado es incapaz de sentir. Si no consigue despertarse…permanecerá inerme, como muerto. No se de qué modo resolver este riesgoso estado de “todo da lo mismo”…por mi parte…por lo pronto me interesé en lo que escribió la Sra. Viali …ya es un paso…ojalá se sumen más instrumentos a la orquesta!!!

domingo, 2 de agosto de 2009

Un dulce rocío...

Con todo respeto, le pido un favor…a estas alturas…se lo ruego…¡¡ajuste los resortes!!...que no todos por aquí tenemos el casco de Felipe Massa a prueba de conmociones. Quizá las cerebrales tengan mejor pronóstico, pero las del alma son de dudosa recuperación. La pobre apenas se recompone de recientes y dolorosos impactos.
Le repito…¡¡Ajuste los resortes!! Entienda que no puede estar sacando de pista a los que vamos a paso hombre. A paso mujer. Nada de las suicidas velocidades de la Fórmula 1…ni 100, ni 200, ni 300, modesta escudería peatona, que aspira a avanzar al ritmo de las posibilidades, guiada únicamente por el corazón…irremplazable motor que ruge por dentro, sin ensordecer a nadie en el intento. Que en su infructuosa conquista de los sueños parece funcionar no con la potencia de caballos…sino de unicornios de fuerza…blanca criatura mitológica que nos vuelve potables las aguas contaminadas por las heridas y los contratiempos. No desvié del camino a los que simplemente nos conformamos con participar. Tómese una tregua, dénos una tregua, no mande a boxes a los respetamos exageradamente el semáforo de la vida. Ponga onda verde. Frene su peligroso juego de luces. No intente enceguecerme. Nunca subí al podio. Desde abajo, mi rostro se empapó con el champagne descorchado jubilosamente por otros ganadores. Un dulce rocío que no es propio. Soy buena gente…y sí…me sumé a su festejo…me alegré por ellos…pero busco mis laureles. Sin destronar a nadie. Para mi escudería, “ganar” es simplemente “no perder”…no perder es seguir…la victoria es la vida.
Sus gestos, sus guiños me forzaron a recurrir a la metáfora de la carrera de autos…los autos locos diría más bien. Pero nunca me gustaron los fierros…me gustan las velas…confiar en las estrellas…navegar…sortear tormentas…que es bien distinto que chocar.

miércoles, 15 de julio de 2009

Deseos que implosionan...

Podría escudarme en el “zapping” - saltarina herramienta de poder del televidente - para asegurarles que caí de casualidad en la “puntata” de Tinelli como dicen mis adorados habitantes de la península Itálica…pero lo cierto es que no…no resbalé azarosamente en “Showmatch” y di con el cabezón. Por el contrario…después de “Valientes”…programa que deja la pantalla del 13 caliente en más de un sentido…quise ser testigo del arranque de Gran Cuñado Vip…( por cierto notoria falta de ensayo…imitaciones muy forzadas…) pero es sabido que el plato fuerte se come muy tarde. Previamente hay que consumir unos cuantos minutos de previa. Así…en la espera del gran evento…Marcelo Hugo recibió a la mediática Amalia Granata y todos fuimos testigos de un nuevo sincericidio. La blonda le dijo al nocturno usuario de Etiqueta Negra que él era su tipo de hombre y que el viajecito a Punta del Este que había ganado por ser “víctima” de una cámara oculta (hagamos de cuenta que fue una sorpresa ¿¿¿si??) en tierras K, teniendo que soportar los aires de divo y el acoso sexual del ocurrente José María Listorti le gustaría compartirlo con el post 40 tatuado caballero. Tras la confesión…fue sencillo reproducir el clima helado de la grabación en Calafate. El conductor rió nervioso…tosió…bailó espasmódicamente, buscó más que nunca la complicidad de su grupete de amigos y la banda desde ya le colaboró…todos a coro demostraron la misma perplejidad…y no se dijo mucho más. El buen chico de Bolívar la miró, no dijo nada…y ella acotó…palabras más palabras menos: “acaso no estás separado…los dos tenemos hijos”…y bueno…a esta altura yo hundía la cabeza en mi silla…y crecía la vergüenza ajena y una extraña compasión por la muchacha. ¿Qué activó mi pena? Amalia no es precisamente una chica desagradable desde los cánones hoy por hoy reclamados…y él la trató como la gordita simpática que en un arrebato se anima a decirle a su amigo de toda la vida que siempre lo amó…(sí…no se desvelen que hablo en parte de mi…asidua practicante de estériles sincericidios )…sobreviene el cri…cri…cri…y con suerte una se recupera…y eso príncipe pasa a hacer otro tipo de ruidos…del tipo cro cro cro…léase…fórmula sanamente invertida: no esperes que en sapo se convierta en príncipe…da por hecho que un príncipe se convertirá en un sapo
Sería enormemente absurdo rescatar o vislumbrar en la explicita exposición de los deseos de Granata alguna raíz romántica o de genuino amor. Fiona…la ex ogro…se tiró un lance para ver si le arrimaba el bochín a la tentadora combinación de hombre y poder. La chica del momento…aconsejada o no…desde un asesoramiento o mero impulso…se la jugó y le salió mal…no pudo paradójicamente “explotar” su condición de deseable rubia silicopulposa porque - chisme de último momento – parece que otra modelo…la Zámolo…de la vereda de las “finas” le ganó de mano…siempre que elijamos creer que el señor T sólo tiene ojos hetero…se rumorea que atiende los dos teléfonos…
El episodio que en mi fuero íntimo está farandulizando en exceso mi súper novato blog ( no posteo hace mil…y este es mi “virulento” regreso…y bueno…es lo que hay en tiempos de la H1 N1) me sirvió en realidad para reforzar un concepto: Señoras y señores…las féminas no conquistan…como solía decir mi nonno Felice en dialecto baragianese…uno de los tantos del sur de Italia…”L’uomo è cacciatore”…traducido: “el hombre es cazador”…la mujer no…y ese papel le sienta mal…la hace quedar muy mal…por lo menos así reacciona la sociedad. Peso de la cultura mediante, condicionamientos biológicos contemplados…lo cierto es que la mujer se ha engañado profundamente con esto del avance de su rol…no ganó ningún terreno…no adquirió ninguna parcela en la equidad de opciones en el juego de la seducción…y para las que no somos ex botineras…ex cantante internacional sino simples extrapulponaturales mujeres…el asunto resulta incluso peor. También comprobamos bajo otras luces…no las de la tele sino por ejemplo las amarillas del subte E…sí…el mismo de la historia que inaugurara este poco frecuentado blog que no estamos habilitadas a encarar a un hombre que nos guste con la libertad y los costos que ellos asumen. Será que verdaderamente provenimos nosotras de Venus y ellos de Marte y que la extrañeza planetaria nos impide manejarnos con los mismos códigos. Horas antes de llegar a casa…y prender la tele para anestesiar y atontar mi cabeza con programas que no exigen a mis neuronas (tranquilos que también consumo dosis de canal Encuentro para rememorar mi pasado académico) requisito en ocasiones indispensable…un chico bello…muy bello (para mis a mis ojos claro está…cómo era lo de la subjetividad no??)…desplegó cálidas miradas…y una certeza me calmó de golpe…”Upa upa…no sos una planta…sólo que no siempre te gusta alguien tanto…y parece que milagrosamente le gustás”…que linda sensación…y que hago con esto….en la próxima estación puede bajar y con él otra chance de un amor…pero cómo osar hablarle…cómo sonorisar ese “hola guapo” que viaja del cerebro a la garganta y que obediente y disciplinadamente se atora porque una es producto de esta cultura y sólo borracha o drogada podría perder el control de los esfínteres de los buenos modales de una dama. Amalia no fue disciplinada…no tuvo filtro…y le dio rienda suelta…con esa carencia de ridículo que comparten niños…beodos…y ligerillas de cascos…
Se dice que sobre gustos no hay nada escrito…sin embargo yo quise escribir algo…quise reforzar una idea…y es que al menos en mi planeta el peón siempre come a la dama…

martes, 16 de junio de 2009

Butaca G-3…Hundido

“Tomá Nélida…ja ja ja…te devuelvo la moneda porque no hay acomodador”…dijo una agitada señora a su amiga tan mayorcita como ella pero con el mismo espíritu jocoso, dejando caer en mamotretitos asientos sus reumáticas anatomías. Cuando la complicidad y la ironía están tan presentes en un diálogo, resulta sencillo adivinar que estas damas han compartido unas cuántas películas. Los mismos pares de ojos que años atrás se metían en la piel de una Mirtha o de una Olga Zubarri, hoy se preparaban para revivir el tormentoso amorío entre Felicitas Guerrero y Enrique Ocampo. No dedicaré más que algunas pocas líneas para comentar que la cuarta película de Teresa Constantini aprobaría raspando por su falta de ritmo y de diálogos. Sin embargo, los amaneceres y ocasos en algún bello paisaje de la provincia de Buenos Aires, Chascomús quiza…si hubiese respetado la historia, la atinada reconstrucción de época y sencillamente el amor inundando la pantalla para las románticas domingueras de la sala, permite que “Felicitas” alcance para mi un 7 o un “A” ¿recuerdan alumnas/os?, un Alcanzó los Objetivos. Pero lo que no siempre alcanza, lo que muchas veces contamina una situación impidiendo ingresar en ese mágico mundo de la concentración (recientemente le escuché decir a Brian Wise, médico psiquiatra especializado en técnicas de regresión, que ver una película se acerca bastante a lo que se vivencia en un estado hipnótico) es todo aquello que se va de plano. Poder visitar virtualmente la cartelera de cine es un adelanto generoso al menos con el bolsillo (los diarios están caros) y con el tiempo de uno…pero muchas otras cosas si bien no están mal, tampoco están del todo bien a la hora de acercarse al séptimo arte.
Dudo que algo de lo que escriba para argumentar mi relato sea novedoso. Versará modestamente en cuestiones periféricas. En próximas entregas prometo un análisis a la altura de la obra de los hermanos Lumiére. Han trascurrido unos cuántos años desde que la experiencia de ir al cine se modificara. No tengo presente fechas, pero calculo que hacia fines de los noventas irrumpieron los “Complejos” (Village, Showcase, Cinemark, Hoyts, etc) y precisamente a las viejas generaciones ( y por qué no a la de la que escribe, generación “bisagra” ) se les ha vuelto compleja la situación, añoran aspectos que se han ido, aquellas grandes pantallas y no plasmas gigantes que horizontalizan las imágenes, extrañan al “chocolatinero”, y necesitan servicios como el del acomodador, que linterna en mano las hubiera guiado galantemente hacia el asiento designado, extendiendo automáticamente la mano a la espera de propina. Localizar hoy la butaca es como jugar a la batalla naval…”G 3…izquierda, H 7…derecha”, es el único parlamento a media lengua que arriman los empleados "teens", y así…sorteando municiones, digo, pochoclos, palomitas de maíz, popcorn (o como lo quieran llamar de acuerdo a su nivel de “americanización”…si bien hay que ser justos y mencionar que está la guaraní opción de los chipacitos), y evitando que la salsa de los nachos manche nuestra ropa se avanza como se puede en este “juego de la butaca”.
A segundos de comenzar la proyección, otra irritada voz femenina interrumpe el naciente silencio previo a los títulos: "¿Me podés ayudar a encontrar mi asiento”? y homenajeando a un viejo film…pasó a formar parte del elenco de Los gritos del Silencio…no son estos tiempos de acomodar a nada ni a nadie...son tiempos cómodos...pero no de la comodidad en el sentido del confort sino de la comodidad en el sentido de "que reine la autogestión y el que no la entendió se embroma"
Parece que quejarse y volverse viejo se van pareciendo bastante. La clave de la salud física y mental estaría en nuestro grado de adaptación a los cambios que se suceden en la sociedad. No pretendo afinar la guitarra para entonar una nostágica queja de bandoneón de la Buenos Aires que se nos fue para no volver…pero si de adaptación se trata, teniendo en cuenta los 23 mangos de la entrada…y el caos reinante en los circundantes patios de comidas…usaré mi chanchito libre de H1 N1 para ahorrar y armarme el super cine en casa…comprarme el plasma más grande que pueda…tener a punto el microondas para hacer inflar el maiz pisingallo…y acomodar mis huesos yo solita…la linterna a mano….por si se corta la luz…

sábado, 30 de mayo de 2009

Fe de erratas "El eco de tu nombre"

A propósito…qué esperan los padres fahions de sus “Indias” e “Indios”???...civilización o barbarie...

El eco de tu nombre…

Falleció Exodus Tyson y su muerte “accidental” se sucedió ni más ni menos que en un ámbito de fuerte simbolismo para su padre, el ex boxeador Mike Tyson. La niña de cuatro años, jugando en la palestra que el púgil tiene instalada en la casa de Phoenix, se ahorcó con una cuerda de unos de los tantos aparatos del gym. Hallada en aquella trampa mortal por su hermanito de 6 años, no logró recuperarse de las graves secuelas. Así lo leí en los medios que cubrieron el hecho y así logré reconstruirlo si es que la preocupación por hacerlo estuviera en la mera sumatoria de esta desgracia a toda la lista de tragedias que han tenido como protagonistas a miembros de la farándula. A comienzos de año, el hijo de 16 años de John Travolta, fue encontrado muerto en una suite del hotel de Bahamas donde vacacionaba junto a su familia. La muerte de la actriz Natacha Richardson, esposa del también actor Leam Neeson sufrió en marzo un accidente mientras esquiaba en Canadá; y los casos seguirían…Pero el objetivo de estas líneas no es ahondar en los episodios que “humanizan” a los famosos, mi propósito esta vez es puntualizar en un factor que llamó mi atención en una segunda lectura del hecho. Despreocupadamente, irrespetuosa y jocosamente quizá, me detuve en el nombre de la hijita de Tyson. Decidieron bautizarla “Exodus”, ¡¡¡esta criatura esta condicionada a partir!!!, dije para mis adentros, estaba condenada a irse, a expatriarse, que no es otra cosa que peregrinar, huir de la patria, del padre. Todos vamos a hacerlo un día, qué duda cabe, pero Exodus se adelantó demasiado y de un modo muy sugestivo para su padre. Derivaciones psicologicas mediante, le doy continuidad a estas líneas desde la convicción de suponer que puede resultar un análisis demasiado forzado. Pero podría servir tal vez como una excusa para repasar todo el mundo de mensajes que se esconden detrás del nombre. ¿Podremos estar acaso predispuestos a vivir determinadas situaciones a partir del nombre que nuestros padres eligieron para nosotros? ¿Sería factible comprobar asociaciones no fortuitas entre el nombre y aquello que nos pasa? “Detrás de un nombre, sobrenombre o apodo, puede haber mucho más de lo que a primera vista puede captarse” dice una tal María Antonia Bell en un artículo que da cuenta de los móviles conscientes e inconscientes que se ponen en juego a la hora de la elección de nuestra “credencial de identificación social”. Hay nombres y nombres…están aquellos cuyo significado no se descubre fácilmente. Sólo buceando en la etimología de los términos, podremos por ejemplo conocer que “Claudio” es “cojo” en latín, o que “Pedro” es “piedra”…y no necesariamente se produciría un condicionamiento conductual…lease…Pedro tener el carácter de una roca, o Claudio padecer problemas en sus piernas, pero aquellos otros como “Salvador”, “Soledad”, “Armando”, “Milagros”, sugieren a mi entender, otro tipo de asociaciones, favorecerían en los portadores la asunción de determinados roles. Con los apodos y el crecimiento personal, sucede lo propio. Acabo de recordar que una tal “Chiqui” Legrand…paradójicamente se ha plantado en la vida como una grande… a fuerza de un exagerado amor propio, dio vuelta un destino mínimo y provinciano, aunque la consecuencia haya sido en parte el desplazamiento mediático de su gemela “Goldie”.
No podría asegurarlo desde ya, pero por las dudas, si la vida me premia con un hijo, estaría atenta…
A propósito…qué esperan los padres fahions de “Indias” y “indios”???

lunes, 18 de mayo de 2009

Estuve en Dot Baires...Yo "compro" Marc Augé...

Dejé de frecuentar el “Jumbo” de Av. Cruz y Escalada – lo más parecido a un shopping (teniendo en cuenta Parque Brown) para Floresta, Mataderos y Parque Avellaneda - porque en las últimas visitas me faltaba la respiración a metros de ingresar al Easy. En el sector “insumos para automóviles” el pregnante olor a neumático “nuevecito de paquete” como dicen los latinos de Miami colaboraba para que pegara la vuelta. Las semillas y macetas modernosas del vivero al que pretendía llegar podría adquirirlas en el poco surtido pero rendidor comercio del barrio. Pero hay días que necesitamos “mega sensaciones”…hay días que queremos “estar” como otros a la hora señalada y en el lugar señalado.
No suelo ir a estrenos. He dejado pasar unos cuantos BAFICIS…tengo pendiente la visita al MALBA…en fin… he perdido la cuenta de los eventos “in” en los que estuve “out”. Las razones de mi ausencia (que por cierto no tendrían que quitarle el sueño a nadie) están más ligadas a la pereza sabatina y dominical, al desgano, que a la convicción.
Aun así quise estar atenta a la inauguración del “Dot Baires Shopping”. Mi cholulaje tuvo coto (hablando de comercios…bien podría funcionar como chivo ¿no?). Nos apersonamos con una amiga - 117 mediante - tres días después de la apertura haciendo caso omiso a un sabio consejo de arquitecto amigo que reza más o menos así: “Conviene visitar un nuevo espacio a los 15 ó 30 días, pues si la obra debió entregarse rápido, sin la debida revisión, es probable que algo caiga de arriba o bien de abajo”. Con un imaginario traje anti escombros…iniciamos la aventura. Conclusión: no me pareció tan lindo, no me pareció tan grande, no me pareció tan moderno. Me pareció igual de moderno que muchos otros shoppings de Buenos Aires. Igual de ruidoso, igual de lento, igual de complicada la simple adquisición de un helado. Eternas colas, torpes empleados…Y suponía que detalles como “un gancho donde colgar la cartera” no faltarían en la cuidada arquitectura.
La idea no es censurar el impulso de ir, la idea quizá sea manejar el nivel de expectativas que nos hacemos frente a lo que nos pintan como “increíble”, como “innovador”. En este idéntico minuto otros bloggeros estarán seguramente volcando sus percepciones. Uno de ellos, por poner un ejemplo, apeló al irónico comentario enunciando que el Dot no contó entre sus ilustres visitantes a la Reina Cristina, nuestra “shoppinera” presidenta. Sí, para cualquier mujer ávida de llevar el último grito de la moda, el centro comercial que alterará por siempre el ritmo de Saavedra ofrece 160 locales de las principales marcas. Felicito a las que puedan comprar algo en medio de semejante locura. Y desde ya…felicito a las que poseen sueldazos para hacerlo…pero no es este el espacio para llorar por el salario de una empleada del GCBA….
Rescato como factor diferencial las terrazas y jardines que ofrecen una vista panorámica y oxigenan el ambiente. Por momentos el embotamiento es alto. Es probable que regrese un día de estos para ver qué plus le adicionan las salas premiun y digital a mi peli de elección. Las diez salas no están aun habilitadas. Pero si no vuelvo no habrá lamentos. Marc Augé acuñó magistralmente la frase “no lugar” para referirse a estos espacios de transitoriedad que no favorecen un sentido de pertenencia, de familiaridad. Otro shopping ofrecerá - con sus más y sus menos - servicio y efectos parecidos. Dot Baires. Dot es por dot com…ó punto com….punto…final…

viernes, 15 de mayo de 2009

Derechos que son abusos...


Juan estaba disfrutando de su propio suspiro. Serenándose a la par de sus latidos. A pesar de iniciar viaje en “Plaza de los Virreyes”, cabecera de salida del subte E, incluso madrugando, no es tarea sencilla procurase un asiento. Como en el neurotizante juego de la silla, destreza, velocidad, picardía y mucha suerte, son necesarias a la hora del ingreso a los vagones. Muchos humanos que quieren lo mismo, guiados por las mismas intenciones. Ley de la selva. La música, que dicen que calma las fieras, colaboraría en el acompasamiento de su taquicardia. La memoria de su mp3 era lo suficientemente amplia. Contaba con un menú de variados intérpretes para que la llegada a Bolívar le resultara menos tediosa. A segundos de desmarañar el cable de los auriculares, una voz femenina anunciaría un cambio de escenario para su recital interno…”Me disculpás…dijo acariciando una breve panza de embarazada”…con maridito o pareja secundando el pedido. Y Juan se levantó como un rayo…abandonando su conquista matinal porque sabía que no le quedaba otra alternativa. Una joven embarazada precisa - qué duda cabe – un viaje seguro para su bebe. Pero esta vez, llamativamente quizá, la mujer que escribe no agradece el gesto. Como en otras ocasiones consideré pertinente hacerlo, esta vez no puedo ni quiero solidarizarme con el género. Esta mujer que soy se mimetiza más bien con el leve refunfuñar de Juan. Todo su esfuerzo en vano…hasta la estación terminal viajaría de pie y sobre calefaccionado por otras almas con idéntica suerte. Camperas y camperotas duplican las dimensiones humanas. Al menos en verano la ligereza de ropa le gana algunos centímetros al apretujamiento.
Hay derechos que son abusos. He presenciado esta injusticia en reiteradas oportunidades. La mujer encinta podía subir en el tren de la vía contraria que en pocos segundos llegaría vacío y listo para ser ocupado por los que no madrugaron tanto. Pero ella se amparó en su condición, (ella y las mujeres que a minutos del arranque deciden subirse con niños) dando por hecho que nadie se negaría a su pedido. Para muchos menor se trata quizá de una situación que no ameritaría ni el tipeo de una línea pero es un ejemplo más de la “piolada argentina” que hemos tristemente naturalizado como condición de nuestra idiosincrasia. El remate de la historia del subte E agudizó mi bronca. La futura mamá, en una inoportuna, impudorosa y acelerada sesión de maquillaje se mostró más preocupada por colocarse sombra y rimel ( y me asquea decirlo…pincita de depilar!!!) que por el cuidado de su retoño!
Pobre Juan…pobre tipo!! Los hombres hacen merito para que los queramos matar…pero esta y tantas otras veces…a Juan lo hubiera querido salvar…salvar de los abusos…y de los privilegios que desconsideradamente asumen las mujeres.